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¿Qué es un texto?
Las dos propiedades imprescindibles
Un texto es una unidad comunicativa con sentido completo, producida con
una intención y en una situación concreta. Puede ser oral o escrito, breve o extenso,
monológico o dialógico. Lo que lo hace texto no es la longitud, sino que cumpla las dos
propiedades textuales mínimas: coherencia (decir algo con sentido) y
cohesión (decirlo con relaciones gramaticales explícitas entre sus
partes).
Beaugrande y Dressler (1981) describieron siete propiedades del texto: coherencia,
cohesión, intencionalidad, aceptabilidad, situacionalidad, informatividad e
intertextualidad. Para el comentario práctico de selectividad o de bachillerato, las dos
primeras concentran lo decisivo: si un texto no es coherente, no se entiende; si no es
cohesivo, no está bien construido. Las otras cinco se dan por supuestas en cualquier
discurso real.
Cómo se distinguen las dos propiedades
La coherencia es semántico-pragmática: pertenece al
significado. Responde a la pregunta «¿de qué trata el texto y qué dice de ello?».
La cohesión es sintáctico-formal: pertenece a la superficie del
texto. Responde a la pregunta «¿qué hilos gramaticales y léxicos amarran las
oraciones entre sí?».
Un texto puede ser coherente sin estar bien cohesionado (se entiende
pero suena tosco, telegráfico, sin conectores). También puede estar muy
cohesionado y no ser coherente (lleno de conectores, pero sin un sentido global
que avance). El primer caso es típico del registro oral familiar; el segundo, de los
textos generados automáticamente sin control de contenido.
Una nota sobre la palabra «texto»
En tradición lingüística española la palabra texto recubre todo discurso. Las
formas que adopta son numerosas: texto narrativo, expositivo, argumentativo,
descriptivo, dialógico, instructivo… Cada uno tiene una superestructura
distinta, pero todos comparten las dos propiedades mínimas de coherencia y cohesión.
Esta página se ocupa de las propiedades, no de las tipologías.
La NGLE recoge el concepto de texto en el ámbito de la lingüística textual y
remite a los criterios de Halliday y Hasan (1976) para la cohesión y a la tradición de
van Dijk para la coherencia global. La RAE no impone una definición operativa cerrada,
pero sí asume la oposición entre texto (con coherencia y cohesión) y
secuencia de enunciados (sin ellas).
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Coherencia: el tema del texto
Cómo se determina, cómo se redacta
La coherencia es la propiedad por la cual las distintas partes de un
texto convergen en una unidad de sentido. Se manifiesta en tres niveles:
global (el texto trata de un tema), local (cada
oración se relaciona con la anterior) y pragmática (el texto se
adecua a su situación).
El tema del texto
El tema es la formulación más concentrada de aquello sobre lo que el
texto trata. No es el resumen (que es más largo) ni la tesis (que es la opinión que el
autor defiende), sino el asunto sobre el que el texto habla. Es la pregunta
«¿de qué trata?» respondida con precisión académica.
Cómo determinarlo (en cuatro movimientos)
- Lee el texto entero antes de redactar nada. El tema casi nunca está
en la primera línea: aparece tras la lectura completa.
- Identifica el sujeto del texto: ¿de quién o de qué habla el autor a
lo largo de toda la pieza? Es el tópico recurrente, el que organiza las referencias.
- Identifica el predicado del texto: ¿qué afirma el autor sobre ese
sujeto? No qué opina (eso es la tesis), sino qué aspecto del sujeto desarrolla.
- Reduce a una frase nominal mínima. Sin verbos en forma personal,
sin opiniones, sin filigranas.
Cómo redactarlo: cinco reglas
- Frase nominal, sin verbo principal en forma personal. Es la regla
formal más violada por estudiantes.
- Muy breve: idealmente una línea, dos como máximo.
- Concreto, no genérico. «La educación» es vago; «La crítica al modelo
PISA como herramienta de medición educativa» es preciso.
- Descriptivo, no evaluativo. Nada de «la importancia de…»,
«el grave problema de…», «la necesidad de…»: son juicios, no temas.
- Incluye los conceptos clave del texto: si la palabra
lectura aparece veinte veces, debe estar en el tema.
Ejemplos contrastados
«El autor habla de la educación y dice que es muy importante.»
Tiene verbo en forma personal, opina, es vago.
«La educación.»
Demasiado genérico. No identifica de qué aspecto trata el texto.
«Importancia de la lectura en los niños.»
Incrusta un juicio («importancia») que es del autor, no del lector.
«La caída de los resultados PISA en lectura como síntoma de una crisis del modelo
educativo español.»
Frase nominal, breve, concreta, descriptiva, con conceptos clave.
«El leísmo como variante culta del español peninsular.»
Concentrada, sin verbo principal, con los términos clave del texto.
«La función social del comentario de texto en la formación humanística.»
Tema académico, neutro, preciso.
Coherencia local: progresión temática
A nivel local, la coherencia se manifiesta como progresión temática:
cada oración aporta información nueva (rema) sobre algo que ya se conoce (tema). Los tres
patrones más frecuentes son:
- Lineal: el rema de una oración se convierte en el tema de la
siguiente. «Llegó un coche. El coche se detuvo ante la casa. La casa estaba
vacía…»
- De tema constante: un mismo tema recibe distintos remas.
«PISA evalúa lectura. PISA mide matemáticas. PISA aplica también pruebas de
ciencias…»
- De temas derivados: un tema general se descompone en subtemas.
«El sistema educativo español se compone de varias etapas. La Educación Primaria
dura seis cursos. La ESO se cursa entre los doce y los dieciséis…»
Si al analizar un texto encuentras que ningún patrón de progresión se
sostiene, el texto tiene un problema de coherencia local: las oraciones se suman sin
relación informativa estable. Es uno de los defectos más típicos de redacciones
estudiantiles.
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Mecanismos de cohesión
Inventario exhaustivo con ejemplos
La cohesión es la propiedad gramatical y léxica que articula las partes
del texto y deja explícitas las relaciones entre ellas. Sus mecanismos son los
hilos que cosen el discurso. La NGLE y la tradición de Halliday-Hasan los
agrupan en seis grandes familias.
A · Recurrencia (o repetición)
Volver sobre los mismos contenidos para que el lector reconozca el tópico. Hay cuatro
variantes principales.
Recurrencia léxica simple
Repetir la misma palabra. Es la forma más básica.
La lectura es una competencia clave. Sin
lectura no hay aprendizaje autónomo. La
lectura se enseña en todas las etapas.
Recurrencia semántica (relaciones de significado)
No se repite la palabra, pero se vuelve sobre el mismo contenido mediante un término
semánticamente vinculado. Hay seis relaciones clave:
- Sinonimia: dos palabras con significado equivalente. «El león… el felino… la fiera…».
- Antonimia: significados contrarios que se reclaman mutuamente. «La abundancia frente a la escasez».
- Hiperonimia: la palabra general sustituye a la específica. «El león… el animal…».
- Hiponimia: la palabra específica sustituye a la general. «El animal… el león…».
- Meronimia: la parte sustituye al todo. «El coche… el motor, el chasis, las ruedas…».
- Holonimia: el todo sustituye a la parte. «El motor… el coche…».
El león dormía bajo el árbol. El
felino ronroneaba. La
fiera, en realidad, no era tan fiera. Su
melena brillaba al sol; sus
garras dormían también. (merónimos:
melena y garras son partes del león.)
Las seis relaciones operan en dos planos a la vez: como
recurrencia semántica (saturan el campo del tema) y como
sustitución léxica correferencial (un término reemplaza a otro previo con el
mismo referente). En el comentario práctico, basta con nombrar la relación
(sinonimia, hiperonimia, meronimia…) e indicar a qué término del texto remite.
Campo léxico / semántico
Usar términos del mismo dominio temático. Es la cohesión léxica más rica porque no
repite, sino que satura el texto con un universo conceptual.
En el aula se enseña. Los
alumnos escuchan al
profesor, abren el
libro y atienden a la
lección.
Familia léxica (derivación morfológica)
Palabras de la misma raíz: la cohesión vive en la morfología.
Aprender a escribir es aprender a pensar. La
escritura exige paciencia. Todo
escritor ha sido antes un
manuscrito tachado.
B · Sustitución y referencia
En vez de repetir, se remite a lo dicho con otra palabra o con una proforma. La
sustitución tiene dos planos (léxico y gramatical) y opera en
dos direcciones: anáfora (remite a algo dicho
antes) y catáfora (anuncia algo que se dirá después).
Sustitución léxica (correferencial)
Una palabra se sustituye por otra que se refiere al mismo elemento
extralingüístico. Las seis relaciones léxico-semánticas vistas en la recurrencia
funcionan también aquí, pero ahora en sentido referencial:
- Sinonimia (coche → automóvil).
- Hiperonimia (el caniche → el perro → el animal).
- Hiponimia (el animal → el perro → el caniche).
- Meronimia (el coche → las ruedas, el motor).
- Holonimia (las ruedas → el coche).
- Antonimia correferencial: cuando el contraste sirve para identificar
al mismo referente desde su opuesto.
El presidente compareció ayer.
El mandatario respondió a la prensa durante una hora.
El político defendió su gestión.
Presidente, mandatario y político remiten al mismo individuo:
sustitución léxica encadenada (sinonimia + hiperonimia).
Sustitución pronominal
Juan llegó a casa cansado. Él
se sentó en el sofá. Le dolían los pies. Su mujer le
preparó un té.
Sustitución adverbial
El profesor escribió la fórmula en la pizarra. Allí
permaneció toda la clase. Entonces los alumnos la
copiaron, así sin entenderla del todo.
Sustitución léxica (proformas)
Sustantivos generales que funcionan como comodines: cosa, asunto, hecho, fenómeno,
situación, caso, cuestión, problema, tema. Permiten remitir a oraciones enteras o
a porciones extensas del discurso.
El gobierno aprobó la reforma educativa sin consenso parlamentario. Este
hecho ha provocado protestas en todo el país.
Catáfora
Mecanismo inverso al anterior: una proforma anuncia algo que vendrá después.
Te diré esto: nunca olvides estudiar lo importante.
Elipsis
Omisión de un elemento recuperable por el contexto. Es la forma más económica de
cohesionar: se ahorra material lingüístico sin perder claridad.
Compró tres libros: dos para él, uno [compró] para mí.
C · Deixis
Mecanismo por el cual ciertas palabras señalan elementos de la situación comunicativa
(quién habla, cuándo, dónde, a quién). La deixis no remite a otra palabra del texto sino
al contexto extralingüístico. Tipos:
- Personal: yo, tú, nosotros, vosotros, mi, tu…
- Espacial: aquí, allí, este, ese, aquel.
- Temporal: ahora, entonces, hoy, ayer, mañana.
- Social: usted, doctor, profesor, señoría (marcan jerarquía
y registro).
Yo, aquí,
hoy, ante ustedes…
La deixis es frecuente confundirla con la anáfora. La diferencia es
decisiva: la anáfora remite a algo dicho dentro del texto; la deixis, a algo del
contexto. «Esto que ves» es deíctico (señala). «Esto que dije» es
anafórico (remite a discurso previo).
D · Conectores y marcadores del discurso
Palabras o expresiones que organizan el discurso y señalan al lector la relación entre
sus partes (adición, oposición, consecuencia, ejemplificación, recapitulación…). Es el
mecanismo de cohesión más visible y, por su importancia, le dedicamos la
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completa con la tabla NGLE.
Aprobó el curso. Sin embargo, no quedó satisfecho.
Es decir, esperaba más nota.
Por tanto, revisará el examen.
E · Cohesión temporal y verbal
Los tiempos verbales no son neutros: forman cadenas. Una narración en pasado debe
mantener el pasado salvo justificación (presente histórico, futuro hipotético, etc.). El
desorden temporal sin motivo rompe la cohesión.
Cervantes nació en Alcalá. Estudia en Madrid. Después se va a Italia. Murió en Madrid en
1616.
Mezcla pasados (nació, se fue, murió) con presentes (estudia, se va) sin justificación.
Cervantes nació en Alcalá. Estudió en Madrid. Después marchó a Italia. Murió en Madrid
en 1616.
Pretérito perfecto simple coherente a lo largo de la biografía.
F · Puntuación
Los signos de puntuación también cohesionan. Cada uno señala una relación distinta:
- Punto: cierre de proposición o párrafo.
- Coma: separación interna sin cierre. Articula la oración.
- Punto y coma: pausa intermedia. Suele introducir ejemplo
coordinado, contraste o aposición extensa.
- Dos puntos: anuncian, ejemplifican o definen. Crean una relación de
explicación inmediata.
- Paréntesis y guion: información secundaria, incisos.
- Comillas: cita literal, ironía o distancia léxica.
G · Recurrencia sintáctica (paralelismo)
No solo se repiten palabras o conceptos: también se repiten estructuras
sintácticas. El paralelismo cohesiona por simetría formal y produce, además,
efecto retórico. Es típico de la oratoria, la prosa argumentativa y el verso.
Vine, vi, vencí.
Hoy aprende; mañana enseñará; pasado será aprendido.
Ni con ellos ni sin ellos. Ni dentro ni fuera. Ni hoy ni mañana.
También entran aquí las estructuras bimembres y trimembres, las
anáforas retóricas (repetición al principio de varias oraciones: «Tu
palabra fue ley, tu silencio fue ley, tu ausencia fue ley») y los
epífora (repetición al final).
H · Recurrencia fónica (textos literarios)
En textos con función estética, los sonidos también cohesionan. La rima
(asonante o consonante), la aliteración (repetición de un mismo sonido
consonántico), la asonancia y la onomatopeya crean
redes fónicas que articulan el texto en el plano sonoro.
«En el silencio solo se escuchaba un susurro de abejas que sonaba…» (aliteración
de la s, Garcilaso).
«Verde que te quiero verde. / Verde viento. Verdes ramas» (Lorca: recurrencia
léxica y fónica simultáneas).
Este mecanismo es clave en poesía y prosa lírica y casi inexistente en
textos expositivos o periodísticos. Identifícalo solo si el texto que comentas tiene
intención estética.
I · Isotopías y cadenas semánticas
Una isotopía (Greimas) es la red de elementos léxicos del texto que
pertenecen a un mismo campo de significado y le dan unidad temática. Es la versión
técnica de lo que en clase llamamos «campo semántico» dentro de la recurrencia, pero
elevado a categoría textual: un texto se sostiene sobre una o varias isotopías
coexistentes que el lector recompone.
Texto sobre la guerra: soldados,
trincheras, bombas,
heridos, muerte,
patria… Estas palabras no son sinónimas, pero forman
una isotopía militar que cohesiona el texto.
Los textos complejos suelen entrelazar varias isotopías: amor y muerte,
naturaleza y poder, infancia y memoria. La identificación de isotopías concurrentes es
una herramienta poderosa para el comentario.
J · Modalización (marcas de subjetividad)
La modalización es el conjunto de marcas léxicas y gramaticales que
revelan la actitud del autor ante lo que dice. Cohesiona porque construye una voz
enunciativa reconocible a lo largo del texto.
- Primera persona: creo, pienso, considero, en mi opinión, a mi
juicio.
- Adverbios oracionales: quizás, evidentemente, lamentablemente,
afortunadamente, sinceramente.
- Verbos modales: deber, poder, tener que, haber de.
- Léxico valorativo: adjetivos calificativos (extraordinario,
inadmisible, magnífico, lamentable) y sufijos apreciativos
(casita, pueblucho).
- Signos de exclamación e interrogación retórica.
- Modos verbales: el subjuntivo y el condicional manifiestan
hipótesis, deseo, duda.
Sinceramente, los datos PISA no son una catástrofe.
Creo que la lectura del declive es exagerada.
Lamentablemente, el debate público se ha simplificado.
K · Tematización y orden de palabras
En español, el orden básico es SVO (Sujeto-Verbo-Objeto), pero la sintaxis
es lo bastante flexible como para que el autor pueda tematizar
(adelantar lo conocido) o rematizar (destacar lo nuevo) un elemento
desplazándolo. Estos desplazamientos cohesionan porque enlazan con lo dicho anteriormente
o con lo que se va a decir.
Orden básico: El alumno leyó el libro.
Tematización del CD: El libro, el alumno lo leyó. (Se anuncia
que se va a hablar de él.)
Rematización (foco): Fue el alumno quien leyó el libro.
(Se destaca quién lo hizo.)
En la oración española, lo que va delante suele ser información conocida (tema); lo que
va al final, información nueva (rema). El autor usa el orden para guiar al lector.
L · Cohesión textual global
Por último, hay mecanismos que operan en la arquitectura del texto:
- Títulos, subtítulos, epígrafes: orientan al lector.
- Párrafos: unidades visuales que segmentan el discurso. Un párrafo =
una idea (con sus matices).
- Sangrías, viñetas, numeraciones: marcan jerarquías.
- Tipografía: cursivas, negritas y mayúsculas también informan
(énfasis, citas, voces ajenas).
La cohesión es un fenómeno gradual: un texto es más o menos
cohesionado, no hay un umbral fijo. Lo que se exige al lector competente no es
identificar todos los mecanismos —son innumerables y se solapan— sino reconocer los que
el texto comentado emplea con intención retórica o que
sostienen su arquitectura. En el comentario práctico, prioriza los más
visibles y argumenta por qué el autor los ha elegido.