De los pueblos prerromanos a la España de las autonomías. Recorre con el control del tiempo cómo el latín se impuso, cómo nacieron los romances peninsulares y cómo llegamos al mapa actual de lenguas cooficiales y variedades del español.
Antes de viajar por el mapa conviene distinguir tres realidades que solemos confundir. La lingüística moderna, desde Ferdinand de Saussure, las separa con nitidez.
La facultad humana, universal e innata, de comunicarnos mediante signos. No es propia de un pueblo: la comparte toda la especie.
El sistema de signos concreto y compartido por una comunidad (el español, el euskera, el catalán). Es un modelo abstracto, social y heredado: la langue de Saussure.
La realización concreta e individual de la lengua en cada acto comunicativo. Es momentánea y personal: la parole de Saussure.
En síntesis: el lenguaje es la capacidad, la lengua es el sistema que una comunidad comparte y el habla es el uso individual y concreto de ese sistema. Una misma lengua se realiza en hablas muy distintas, y de ahí nacen las variedades.
Ninguna lengua es uniforme. Varía según dónde se habla, quién la habla y en qué situación se emplea. Son los tres ejes de variación lingüística.
Variación según el espacio geográfico. Son los dialectos y hablas locales: el andaluz, el canario, el murciano… Es la variación que veremos en los mapas.
Variación según el grupo social y el nivel cultural del hablante (los sociolectos). Se distinguen el nivel culto, el medio y el vulgar.
Variación según la situación comunicativa: son los registros. Un mismo hablante alterna el registro formal y el coloquial según el contexto, el tema y el interlocutor.
Sistema lingüístico que una comunidad reconoce como propio, normalmente dotado de norma culta, tradición escrita y uso como vehículo de cultura. Se le considera independiente de cualquier otro.
Tiene dos sentidos: (1) variedad geográfica de una lengua (el andaluz es un dialecto del español); (2) sistema que deriva históricamente de otro (el español es, en origen, un «dialecto» del latín).
Toda la historia lingüística de la Península en una sola línea de tiempo: de los pueblos prerromanos a hoy. Los grandes hitos aparecen marcados (711, 1212, 1492, 1978). Mueve el control o pulsa reproducir; haz clic en cualquier zona o en la leyenda.
Nota didáctica. Las fronteras lingüísticas son graduales y los mapas son esquemáticos: los límites se basan en las provincias actuales para facilitar la lectura, no en fronteras históricas exactas. Las fechas son orientativas.
El español peninsular se divide en dos grandes bloques: las hablas septentrionales (más conservadoras, base de la norma escrita) y las meridionales (innovadoras), entre las que están el andaluz, el extremeño, el murciano y el canario. Todas son variedades de una misma lengua, el español. No deben confundirse con el gallego, el euskera o el catalán, que no son dialectos del español, sino lenguas distintas (las tres primeras, romances; el euskera, preindoeuropeo).
Además del castellano, en España se hablan otras lenguas propias que la Constitución (art. 3) declara cooficiales en sus comunidades. No son variedades del español: son lenguas distintas, con su propia historia, gramática y literatura. El euskera ni siquiera procede del latín.
El español llegó a América en 1492 y hoy lo hablan allí más de 400 millones de personas: nueve de cada diez hispanohablantes del mundo son americanos. No es uniforme: suele agruparse en cinco grandes áreas dialectales. Haz clic en cada zona o en la leyenda.
División orientativa basada en la dialectología hispánica (Henríquez Ureña; Moreno Fernández). Las fronteras dialectales son graduales y no coinciden con las políticas: muchos países participan de más de un área (por ejemplo, la costa caribeña de Colombia y de Venezuela). Estados Unidos, gran país hispanohablante, se muestra en el mapa siguiente.
El español es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes —solo por detrás del chino mandarín— y, sumando a quienes lo estudian, la cuarta más hablada del planeta. En 2024 superó por primera vez los 600 millones de hablantes. Haz clic en un país o en la lista.
Cifras de población con dominio nativo del español (en millones), según el anuario El español en el mundo 2024 del Instituto Cervantes. * Estados Unidos no tiene el español como lengua oficial: la cifra (57,4 M) recoge el total de hispanohablantes de competencia diversa, que lo convierten en el 2.º país del mundo por número de hablantes. Puerto Rico es territorio de EE. UU. con el español cooficial. El español es además lengua histórica de Filipinas (oficial hasta 1987; hoy pervive el criollo chabacano) y del Sáhara Occidental, en color arena. Datos orientativos.