Presentación al claustro · IES Hermanos Argensola
versión @135 · noviembre de 2026
Tessera es una web del centro que crea tus exámenes tipo test, los imprime con un formato que sabe leer y corrige sola el montón que sale de la fotocopiadora. Ni instalación, ni licencias, ni pago: se abre con tu cuenta del instituto y funciona con cualquier materia.
Medición real sobre un examen del banco (Morfología, 1.º ESO, 50 preguntas, tres versiones anticopia) con una clase de 28. De las 1400 preguntas leídas, la aplicación marcó 15 como dudosas y las pasó a revisión humana en lugar de adivinarlas.
Lo que está en juego
Corregir a mano un test de 50 preguntas con plantilla, apuntar la nota y pasarla al cuaderno viene a llevar entre dos y tres minutos por examen. Multiplícalo por tu clase, y luego por el curso.
| Un examen de 28 alumnos | A mano | Con Tessera | Te quedan |
|---|---|---|---|
| a 1,5 min por examen | 42 min | 4 min | 38 min |
| a 2 min por examen | 56 min | 4 min | 52 min |
| a 2,5 min por examen | 70 min | 4 min | 1 h 6 min |
| a 3 min por examen | 84 min | 4 min | 1 h 20 min |
| Un curso entero: 5 grupos × 28 alumnos × 4 pruebas = 560 exámenes | 19-23 h | 1,4 h | unas 20 horas |
Medido: los 14,5 segundos de lectura. Estimado: los cuatro minutos del ciclo completo —escanear el montón en la fotocopiadora (2 min), subirlo y corregir (½ min), revisar las dudosas (1¼ min) y publicar (½ min)— y el ritmo de corrección a mano, que cada uno conoce el suyo. Cambia esa cifra por la tuya y la conclusión no se mueve.
Manejo fundamental
Todas las pantallas que siguen son de la aplicación real, con un examen real del banco.
Tecleas las preguntas, importas un CSV que ya tengas o lo eliges del banco del centro. Puedes meter imágenes en el enunciado y en cada opción: un mapa, una fórmula, un gráfico, una obra. Y elegir entre ocho tipos de pregunta, todos corregidos por la misma hoja de burbujas; si dudas, el botón «¿Qué tipo de pregunta me conviene?» te los ordena por bloque, con un ejemplo.
El cuadernillo de preguntas para el alumno, la hoja de respuestas con su QR y tu solucionario. Si activas versiones A/B/C, cada alumno recibe las preguntas en otro orden y la aplicación fija sola la clave de cada versión.
Todo el montón en un solo PDF, en cualquier orden: el QR reparte cada hoja a su alumno. Aquí es donde caben los quince segundos.
Lo que no deja duda —un tachón con la buena al lado, el modelo de una hoja sin QR, el cuadernillo de otro grupo— se corrige solo, y te lo dice con su «Deshacer». Lo que sí tiene duda pasa a una bandeja con el recorte real del escaneo y, al lado, la respuesta correcta de esa pregunta en ese modelo. Un clic o una tecla, y la bandeja te lleva sola a lo siguiente.
A cada alumno su PDF corregido por correo, o la nota directa a Google Classroom. En Classroom se sube siempre en borrador: la ves tú en tu cuaderno y el alumno no la ve hasta que la devuelves desde Classroom. Tessera no devuelve notas por su cuenta.
Y no hay que apuntar nada: al corregir, las notas se guardan solas en una hoja de cálculo, «Tessera · Notas», de tu Drive. Cada profesor tiene la suya y nadie ve la de otro. Otro día, sin volver a escanear, en Notas → Todos los exámenes tienes tus clases, un botón por clase, examen a examen y con la media de cada una; y cada examen corregido saca su lista de notas en PDF, una página por grupo y con el hueco para la firma.
Si llevas el cuaderno en Canon, «Llevar a Canon» descarga la nota de cada criterio, alumno a alumno. Antes te dice qué hojas no pueden ir y por qué (de otro grupo, sin identificar) y, al descargar, te recuerda que el archivo lleva nombres y notas: una vez subido a Canon, bórralo de Descargas.
Posibilidades
Esto es lo que una plantilla de corrección no te dio nunca: saber si el examen estaba bien hecho.
Marcas la casilla «anular» y esa pregunta sale del cálculo. Se recalcula todo el lote de golpe y se propaga al PDF, al CSV y a la publicación. Sin recorregir nada a mano.
Dices cuántas preguntas quieres y coge las peor resueltas del grupo, cargándolas en el editor como examen nuevo. La recuperación con lo que de verdad falló.
Versiones A/B/C con el orden de preguntas y opciones barajado, repartidas solas por alumno y con su clave fijada automáticamente.
Compara pares de la misma versión y mira sobre todo los errores idénticos. Es orientativo, nunca una prueba: una lista de casos que mirar a mano.
Además de la opción múltiple y la V/F: diagnóstica, respuesta y razón, lista común, localiza el error, aserción-razón y V/F agrupadas. Con los que llevan el error que delata cada opción, las estadísticas te dicen qué confunde cada alumno, no solo si falla.
Etiquetas las preguntas que quieras con su criterio de evaluación y te llevas el desglose por alumno y criterio, listo para el cuaderno.
Cuando ya has devuelto las notas en Classroom, un botón manda un correo, sin PDF, a cada alumno con algún criterio por debajo de 5, aunque haya aprobado la prueba. Antes ves a quién y qué dice. Solo sale si lo pulsas tú.
Ocho pruebas breves para cribar la lectoescritura en 1.º de ESO, en orden fijo y sin nota, con su guion para el profesor. No diagnostican: dan señales para observar y, en su caso, derivar a Orientación.
Un interruptor agranda la letra, sube el contraste y pone una sola columna. La hoja de respuestas no cambia, así que se corrige exactamente igual.
Cada examen que generas queda guardado con su nivel, grupo y materia, y te sigue del ordenador al iPad sin que uno pise lo que guardó el otro. Lo reutilizas el curso que viene sin volver a teclearlo.
Un explorador que va de la clase al alumno y te enseña cómo ha ido evolucionando a lo largo de sus exámenes.
Y lo que no es de tipo test
Un comentario de texto, problemas, una gráfica. No se corrigen solos, pero Tessera los prepara, los imprime y guarda sus notas, en su propio montón y en violeta.
Honestidad
Las preguntas de siempre
No. La lectura de las hojas ocurre dentro de tu navegador y las imágenes se descartan ahí mismo: no llegan a ningún servidor. Lo único que sale, y solo si pulsas enviar, es el PDF corregido y la nota que vas a mandar a ese alumno. Por eso cumple con la protección de datos de menores.
Lo que sí queda en tu ordenador es el archivo que descargas para Canon, con nombres y notas: Tessera te recuerda borrarlo de Descargas en cuanto lo hayas subido.
No, en ninguna de las dos direcciones. Cada profesor entra con su cuenta y la aplicación se ejecuta con su identidad: su archivador, sus códigos de examen —dos personas pueden usar «T1» sin chocar—, sus cursos de Classroom y sus correos, que salen de su propio buzón y con su propia cuota.
En una hoja de cálculo, «Tessera · Notas», en tu Drive, que se crea sola la primera vez que corriges. Es tuya: no la ve otro profesor, ni quien administra Tessera, ni el departamento. Si compartes un examen con el claustro, cada compañero guarda las notas de sus grupos en su hoja. Tessera solo puede tocar los ficheros que ella misma crea; el resto de tu Drive no lo ve.
Sí: la aplicación no sabe de qué asignatura es el examen. Escribes tu materia en la cabecera y metes tus preguntas escribiéndolas o importando un CSV. El banco de exámenes que viene de fábrica solo trae Lengua y Literatura porque es lo que había, pero está preparado para alojar cualquier asignatura —y si quieres que el tuyo entre ahí para todos, se añade—.
Hay tres redes. La primera: lo que no está claro no se decide, se te pregunta con el recorte del papel delante. La segunda: una hoja que no se pudo leer se avisa aparte y no cuenta como un cero: ni en la media, ni en las estadísticas, ni se envía por error.
Y la tercera, la menos evidente: si corriges un montón con la clave de otro examen, te lo dice y te pone la buena con un clic. Es el error más caro que se puede cometer, porque las notas salen mal con una pinta perfectamente normal.
No y no. Es una dirección web que se abre con la cuenta del centro, la misma de Classroom. La primera vez Google pide permiso para enviar correo en tu nombre, leer tus cursos y guardar las notas en tu hoja de Drive (solo en los ficheros que crea Tessera); se acepta una vez. Quien ya la usaba verá el permiso de Drive una vez más, desde el 28 de septiembre.
Las tres reglas son fáciles: imprime al 100 % sin reducir, que se vean las cuatro esquinas negras, y no mezcles en un montón exámenes de 25 y de 50 preguntas. Si una hoja sale torcida o sin QR, la aplicación te lo dice y la vuelves a escanear.
Siguiente paso
Estrénalo con algo pequeño y sin consecuencias: una evaluación inicial de septiembre, de 25 preguntas. Sale del banco hecha, se corrige en segundos y te devuelve, además de las notas, el mapa de lo que tu grupo trae aprendido y lo que no.