Presentación al claustro · IES Hermanos Argensola
Tessera es una web del centro que crea tus exámenes tipo test, los imprime con un formato que sabe leer y corrige sola el montón que sale de la fotocopiadora. Ni instalación, ni licencias, ni pago: se abre con tu cuenta del instituto y funciona con cualquier materia.
Medición real sobre un examen del banco (Morfología, 1.º ESO, 50 preguntas, tres versiones anticopia) con una clase de 28. De las 1.400 preguntas leídas, la app marcó 15 como dudosas y las pasó a revisión humana en lugar de adivinarlas.
Lo que está en juego
Corregir a mano un test de 50 preguntas con plantilla, apuntar la nota y pasarla al cuaderno viene a llevar entre dos y tres minutos por examen. Multiplícalo por tu clase, y luego por el curso.
| Un examen de 28 alumnos | A mano | Con Tessera | Te quedan |
|---|---|---|---|
| a 1,5 min por examen | 42 min | 4 min | 38 min |
| a 2 min por examen | 56 min | 4 min | 52 min |
| a 2,5 min por examen | 70 min | 4 min | 1 h 6 min |
| a 3 min por examen | 84 min | 4 min | 1 h 20 min |
| Un curso entero: 5 grupos × 28 alumnos × 4 pruebas = 560 exámenes | 19–23 h | 1,4 h | unas 20 horas |
Medido: los 14,5 segundos de lectura. Estimado: los cuatro minutos del ciclo completo —escanear el montón en la fotocopiadora (2 min), subirlo y corregir (½ min), revisar las dudosas (1¼ min) y publicar (½ min)— y el ritmo de corrección a mano, que cada uno conoce el suyo. Cambia esa cifra por la tuya y la conclusión no se mueve.
Manejo fundamental
Todas las pantallas que siguen son de la aplicación real, con un examen real del banco.
Tecleas las preguntas, importas un CSV que ya tengas o lo eliges del banco del centro. Puedes meter imágenes en el enunciado y en cada opción: un mapa, una fórmula, un gráfico, una obra.
El cuadernillo de preguntas para el alumno, la hoja de respuestas con su QR y tu solucionario. Si activas versiones A/B/C, cada alumno recibe las preguntas en otro orden y la app fija sola la clave de cada versión.
Todo el montón en un solo PDF, en cualquier orden: el QR reparte cada hoja a su alumno. Aquí es donde caben los quince segundos.
Ninguna nota se adivina. Lo que no está claro pasa a una bandeja donde ves el recorte real del escaneo y resuelves con un clic o con el teclado. La nota se recalcula al instante.
A cada alumno su PDF corregido por correo, o la nota directa a Google Classroom. En Classroom se sube en borrador por defecto: la ves tú en tu cuaderno y el alumno no la ve hasta que tú la devuelves.
Posibilidades
Esto es lo que una plantilla de corrección no te dio nunca: saber si el examen estaba bien hecho.
Marcas la casilla «anular» y esa pregunta sale del cálculo. Se recalcula todo el lote de golpe y se propaga al PDF, al CSV y a la publicación. Sin recorregir nada a mano.
Dices cuántas preguntas quieres y coge las peor resueltas del grupo, cargándolas en el editor como examen nuevo. La recuperación con lo que de verdad falló.
Versiones A/B/C con el orden de preguntas y opciones barajado, repartidas solas por alumno y con su clave fijada automáticamente.
Compara pares de la misma versión y mira sobre todo los errores idénticos. Es orientativo, nunca una prueba: una lista de casos que mirar a mano.
Etiquetas las preguntas que quieras con su criterio de evaluación y te llevas el desglose por alumno y criterio, listo para el cuaderno.
Un interruptor agranda la letra, sube el contraste y pone una sola columna. La hoja de respuestas no cambia, así que se corrige exactamente igual.
Cada examen que generas queda guardado con su nivel, grupo y materia. Lo reutilizas el curso que viene sin volver a teclearlo.
Un explorador que va de la clase al alumno y te enseña cómo ha ido evolucionando a lo largo de sus exámenes.
Honestidad
Las preguntas de siempre
No. La lectura de las hojas ocurre dentro de tu navegador y las imágenes se descartan ahí mismo: no llegan a ningún servidor. Lo único que sale, y solo si pulsas enviar, es el PDF corregido y la nota que vas a mandar a ese alumno. Por eso cumple con la protección de datos de menores.
No, en ninguna de las dos direcciones. Cada profesor entra con su cuenta y la aplicación se ejecuta con su identidad: su archivador, sus códigos de examen —dos personas pueden usar «T1» sin chocar—, sus cursos de Classroom y sus correos, que salen de su propio buzón y con su propia cuota.
Sí: la aplicación no sabe de qué asignatura es el examen. Escribes tu materia en la cabecera y metes tus preguntas escribiéndolas o importando un CSV. El banco de exámenes que viene de fábrica solo trae Lengua y Literatura porque es lo que había, pero está preparado para alojar cualquier asignatura — y si quieres que el tuyo entre ahí para todos, se añade.
Hay tres redes. La primera: lo que no está claro no se decide, se te pregunta con el recorte del papel delante. La segunda: una hoja que no se pudo leer se avisa aparte y no cuenta como un cero — ni en la media, ni en las estadísticas, ni se envía por error.
Y la tercera, la menos evidente: si corriges un montón con la clave de otro examen, te lo dice y te pone la buena con un clic. Es el error más caro que se puede cometer, porque las notas salen mal con una pinta perfectamente normal.
No y no. Es una dirección web que se abre con la cuenta del centro, la misma de Classroom. La primera vez Google pide permiso para enviar correo en tu nombre y leer tus cursos; se acepta una vez.
Las tres reglas son fáciles: imprime al 100 % sin reducir, que se vean las cuatro esquinas negras, y no mezcles en un montón exámenes de 25 y de 50 preguntas. Si una hoja sale torcida o sin QR, la app te lo dice y la vuelves a escanear.
Siguiente paso
Estrénalo con algo pequeño y sin consecuencias: una evaluación inicial de septiembre, de 25 preguntas. Sale del banco hecha, se corrige en segundos y te devuelve, además de las notas, el mapa de lo que tu grupo trae aprendido y lo que no.